Acabo de encontrar el blog que empecé hace una vida. Creí que ya no estaría, pero… está visto que estaba equivocada.
Sigo haciendo casi casi la misma vida que entonces, aunque ya no pertenezco a la Asociación de Vecinos del pueblo. Después de la “pandemia” como nos cerraron las actividades que teníamos y no quisieron continuarlas después, vi que no tenía nada que hacer allí. Fue una lástima, porque me gustaba dar clase de castellano (aunque solo fuera una vez a la semana). También dejé la cerámica, bueno, no la dejé sino que no me matriculé después de la “pan…”. Había hecho muchas vasijas de barro a cual más bonita, pero no repetí, y eso que era una actividad que me gustaba, pero el grupo de gente con el que me tocó compartir y yo no nos llevábamos muy bien. Quizá es que soy una miajilla rara…
De momento, tengo la vida repartida entre el rocódromo al que voy ahora, Sputnik en Las Rozas, el gimnasio del pueblo, Galeón y el Ipad en el que estoy escribiendo y con el que me paso el resto del día leyendo y estudiando, porque estoy haciendo una serie de cursos “ON LINE” que me gustan mucho. Ya hablaré de ellos más adelante.
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